miércoles, septiembre 13, 2006


Baretos
Añorando las cabezas de gamba en el suelo y a los camareros que enjuagan los vasos con los dedos, entre hace unos días con un grupo de amigos, en un bareto de antiguo cuño.

Pronto me pispé de que era una especie de bar transgénico, una especie de evolución hacia lo limpio de lo que íbamos buscando. El suelo sin un mal papel que llevarse a la retina y un no sé que impostado en los carteles taurinos que empapelaban el techo.

No busco a la gente joven, pero lo cierto es que la mayoría de mis amigos lo son. Decía Wilde que el problema no es que se envejece, sino que no se envejece. Y en mi interior habita una chavala de veintipocos con un packaging que empieza a estar un poco vintage, pero chulo, mal está que yo lo diga.
Pues eso, un bar (y van tres, esto parece un mambo), al que entro con mis cuatro amigos intelectuales de pro que acababan de invitarme a Zarzuela en el teatro de la idem con motivo del cumple de uno de ellos.

Al entrar me posiciono en el extremo. Al preguntar la señora camarera que tomamos y replicarle yo que un zumo de melocotón, me dice sin alterar expresión ni tono: Ah pero pertenece usted al mismo grupo.
Hay que imaginarse este aserto expresado con un estilo interrogatorio y afirmativo a la vez, desinteresadamente asombrado, no se si me explico, pero transmitía la emoción de los bivalvos que no había en el suelo.

Miro a mi derecha a ver si el hombre perfecto o similar se había personalizado a mis espaldas o si le hablaba a otro. Pero no, yo y mi mismidad continuábamos allí. Es a mi a quien habla. Asiento mientras percibo un cierto enervamiento y cariñosa tensión en mis acompañantes.

Nos sirve las cañas, en mi caso el zumo. Y juro que tuve que hacer una sesión de estiramiento de Pilates para poder alcanzar el vaso, que había situado tan lejos, que desde un punto de vista ontológico, ya casi no podemos decir que estuviera en la barra. Mientras, la posadera me mira mascando chorizo con la misma cara de palo.

Charlamos amigablemente y pido la cuenta. Aldonza Lorenzo me vuelve a decir: Ah, pero pertenece usted al mismo grupo. Cuento hasta cien, dudando entre mantener mi flema británica o escupírsela a la jeta.

Me voy a que me hagan un retrato, a ver si me lo hace el que pintó el de Dorian Grey.

15 comentarios:

Xurri dijo...

Le dejasteis propina?

toxcatl dijo...

Piensa que por algo es camarera y no economista, por poner un ejemplo. Por que muy lista la moza no es, no...

Yayo Salva dijo...

Creo que te gano en situaciones de ese tipo cada vez que salgo con algún grupo de alumnos/as a tomar unas cañas.
Un beso.

Yayo Salva dijo...

Por cierto, tu banda sonora es muy bonita.
Otro beso.

Aristóteles dijo...

Realmente me has transportado.

¡Salud!

Y muchos besos.

LuisCreek dijo...

cada ves ke entro a tu blog... como que tranporto... me fascina

Yorchus dijo...

¿Y qué sería de la vida sin estas sorpresas?

El Deivid dijo...

Me parece una señora muy entrometida. No hagas caso, Perdónalos, porque no saben lo que hacen.
Poniéndonos en positivo, es maravilloso que tus amistades no tengan edad. Todos somos espíritu, aunque el engaño universal o maya sólo nos hace ver nuestros cuerpos. Eso nos transmites a todos, al decirnos que te sientes joven por dentro.

Larga vida a Marga!

Eulalia dijo...

Todavía te falta mucho para que se den cuenta a la primera ojeada que TÚ eres la madre de uno de ellos.

A mí me integran rápidamente adjudicándome el rol, que, por cierto, a veces sí y a veces no.

La camarera, un lince, la pobre. Alguna de tu edad le habrá quitado el novio...

Hans dijo...

Niña: "en mi interior habita una chavala de veintipocos con un packaging que empieza a estar un poco vintage, pero chulo" (no estoy de acuerdo en que esté mal que lo digas, BTW) Esa frase puede llevarse el 'premio a la mejor descripción Charmin' Forty'. Te citaré mutando el género, te lo aseguro. Qué grande!
P.S.: Como si hubiese pocos garitos de esos en MAD. Pon el nombre, que no iremos jamás.

Bito dijo...

Da igual que uno se sienta viejo o no... ya se encargarán los demás de hacertelo saber.

En fin.

Medea Tangerine dijo...

Que tú toda eres joven, querida... magnética que eres, tu amistad me atrae con veintidos añitos... ¿Por qué los camareros son a veces taaaaan insoportables?

florecilla de alcanfor dijo...

Eso, eso, dinos el nombre. Boicot a los bares bordes de suelos limpios, con el ambientazo que da el cric crac de la moqueta de cáscaras.

Roxi dijo...

Simplemente no debieras escuchar a Aldonza, ignorarla por completo.
¿qué se cree?
¿qué diferencia quiere marcar?
Lo bueno es que escribiste un post lindo, pero no comprendo a la tal Aldonza, me cayó mal altiro.
Acá viene mi comentario infantil, pero me paso el rollo de que le caíste mal o le generaste alguna envidia de verte tan guapa y tan bien acompañada, e intentó defenderse con su comentario tonto.
Bien que contaste hasta 100, si le hubieras respondido, escupido o golpeado le hubieras dado en el gusto.
Un abrazo!

Bambino dijo...

No puede por menos que volver a identificarme con estas cosas que le pasan a Vd.
El portero del Teen Dreams ya empieza a ningunearme (creo que es puritita envidia) y a poner caras raras cuando aparezco con Jenny y Vanessa, unos bellezones under age y under brain que conocí en el parque del barrio (no entraré en detalles, que a saber quién lee ésto).
Simplemente, gracias al Dia, al Carrefour y al Bar Los Amigos por contratar prepúberes de razas y culturas alternativas raspando el salario mínimo. Con unos trapitos del Stradivarius tienes la noche del sábado garantizada.