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miércoles, agosto 02, 2006


Carta de Marga desde Marienbad
Clases de mala educación

Leí hace unos días con el poco asombro que me queda, que los tour operadores adiestran a los turistas, en especial a hispanomericanos y japos, en unas cuantas técnicas básicas de supervivencia en nuestro nunca suficientemente bien ponderado país.

Al parecer, como mejicanos, argentinos, y colombianos etc , son tan barrocos en sus demandas, y para pedir una caña hacen previamente un recorrido por el Siglo de Oro, pues se les da un curso acelerado de atajos para que digan simplemente y a voz en grito “¡¡Una caña!!”.
Y si luego dicen ” ¡Coño!” pues eso, que ya están totalmente integrados. Y les atienden, que al parecer el estilo protocolario procura escasa vianda y refrigerio en las barras patrias.

Estoy llegando a la conclusión de que mi instintiva conexión con hispanoamericanos se debe a que mi progenitora creía estar dándonos una educación británica, pero con tanto por favor, gracias y tenga usted la bondad, en realidad nos estaba educando para sudamericanas. Ya lo cacho, (*) ya.

Esta circunstancia, en el cole, por fino que fuera, podía ser algo muy jodido, con perdón. Y eso que las monjitas eran francesas y hablábamos en dicho idioma, sobre todo cuando se trataba de asuntos relacionados con la evacuación de aguas menores y mayores, que siempre lo teníamos que pedir en francés. Pero lo cierto es que las niñitas y luego mozalbetas estaban siempre dispuestas a pasar un buen rato a costa de mis “me harías el favor, muy amable por su parte, muy agradecida, muchas gracias, sería tan amable de pasarme la sal, no se tome la molestia de levantarse”, etc. Fue en estos puberescentes momentos cuando empecé a cosechar mis primeros pedante, redicha y directamente cursi que me hacían sentir íngrima (*) at all.

Mi voz tampoco era demasiado representativa de lo ibérico en su entonación, coloratura, timbre, y sobre todo volumen, llamativamente amortiguado en relación al atronante nivel decibélico general.
Una vez una señora francesa que llamó por teléfono me dijo que tenía muy buena voz…para una española, matizó. Me desconcertó en su momento el sobrio piropo galo. Que cosas. Mon dieu.

¿Se me ve ya lo suficiente Eulalia?. Si me dices que no, me como tu sandia hipertrófica y te esquilmo geranios y dondiegos. Hala, por lista. Firmado : tu enemiga de pacotilla.

(*) No lo cacho: no lo entiendo, pillo.
(*) Íngrima: sola, triste
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