miércoles, junio 21, 2006

La revolución de los profesionales del entusiasmo (Continuación)

El trabajo de investigación llevado a cabo por el departamento forense de Policía de Saint Tropez es extraordinario. Este departamento, dedicado a estudiar miles de dentaduras de individuos de diferentes nacionalidades, ha creado una tipología de la mordida. El forense destaca lo particularmente desagradable que resulta la dentellada alemana, debido a sus piezas muy cuadradas y pequeñas que producen una sensación muy molesta. La dentellada húngara es también muy insidiosa, por la presencia de dos caninos muy afilados, si bien es leve en la zona de los incisivos, por ser estos romos.
Como contrapartida a esta enfermedad de los empleados, se han detectado también algunos casos de reacciones alérgicas a la amabilidad corporativa (SSAA, Síndrome de sensibilización a la amabilidad corporativa) en los clientes, si bien, hasta la fecha, se trata de casos aislados.
Según los enfermos, esta patología se presenta precedida de cierta sensación de picor seguida de una inquietud tal que el afectado no puede reprimir el impulso de tirarse al cuello del empleado cuando este le desea un buen día tras comentarle la imposibilidad de hacer efectiva la baja de Internet comunicada por todos los medios por el cliente, incluyendo fax.
Conscientes de la magnitud del problema, el departamento de policía de Toronto ha tenido la iniciativa de infiltrar agentes topo en algunas corporaciones afectadas. Por desgracia, esta práctica ha debido ser abortada. Según fuentes próximas, los agentes desarrollan una variante de la enfermedad particularmente virulenta, extremo que las autoridades se han apresurado a desmentir.
Un sector progresivamente afectado es el de los teleoperadores. Algunos de ellos reciben la llamada con un espeluznante sonido gutural precedido por una música de espera elegida por ellos que oscila entre la marcha funebre y las Walkirias según casos y nacionalidades. Afortunadamente, al ser un contacto telefónico, no pueden morder.

3 comentarios:

El Deivid dijo...

Hola,

me has traido recuerdos del ciberpunk. William Gibson escribió un cuento que relataba un futuro donde las empresas eran como feudos, donde sus empleados formaban ante la bandera de la corporación y cantaban su himno antes de proceder al trabajo.

Saludos a Marga y l@s bloggers

Garrapata dijo...

Ja, porque por teléfono no puede haber dentalladas, que si no, ya verías en qué se queda la revolución.

¿Ha sido esto fina ironía para resarcirte de las triquiñuelas de las operadoras? ;)

Marga F. Rosende dijo...

No des ideas...a ver si inventan una dentellada virtual Garrapata.