Cajón Desastre

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miércoles, julio 19, 2006


Cosas que no se pueden tocar

Ví , hace algún tiempo, un anuncio de una marca relojes que fue censurado. Una hembra impresionante está apoyada en cuclillas contra un muro. Es de noche y la ciudad parece mostrar su cara más dura. El entorno es vagamente neoyorkino. Se adivinan espacios amplios y desiertos, pero podría ser cualquier gran ciudad.
Está totalmente desnuda, como si la hubieran arrebatado todo. La melena, controladamente revuelta. Cada detalle de la foto apunta a que ha sufrido algún tipo de agresión sexual. Sin embargo, lejos de amilanarse, la expoliada mira retadora al objetivo. Un titular sobreimpresionado nos comunica lo que su boca no llega a decir: "Quítamelo todo, menos mi reloj". Os ahorro la marca.

Paseando palmito esta mañana por mi querida y abrasadora urbe me encuentro un discreto revuelo en Plaza de los Cubos. Un grupúsculo de cinco o seis personas se agolpa frente a las puertas del Burger King. De dicho grupo sobresalen dos pies calzados con alpargatas deformadas por los juanetes. Curiosa y preocupada, (en este orden, lo siento), me acerco.
Señora de carnes generosas desvanecida. A su lado, una bolsa del Día de que la que se han escapado, rodando, un par de cebollas. Un señor sujeta el bolso de la desmayada. El grupo, afecto, pero chapucero, se aplica a diversas tareas de reanimación que le darían la puntilla a alguien con la salud de Stallone. En un arrebato de inspiración reanimadora, probablemente televisiva, una joven propone mojar el cabello de la desmayada. Justo en ese momento, la semifinada, desafiando el desmayo, los años y la artrosis, se incorpora erecta cual tabla para comunicar su total desacuerdo con la humectación de sus mechas. He de decir que la arquitectura del peinado era impecable, rotunda, ni un pelo fuera de su sitio. Los cabellos formando una bóveda sobre el cráneo, como si no fueran parte de él. Se adivinan horas de rulo y cabeza metida en el secador. Ya casi no se ven esos peinados.
Hay cosas que no se pueden tocar. Más allá de las catástrofes nucleares, las guerras y los sunamis y los divorcios.

5 comentarios:

Eulalia dijo...

Marga, hermosa, que disparas las palabras y los dibujos como con metralleta, cómo me gusta.
Un beso

Yorchus dijo...

Todos tenemos nuestras prioridades. Hace tiempo que descubrí lo peligroso y decepcionante que puede resultar constatar las prioridades de los demás.

Isabel Romana dijo...

Yo tampoco me hubiera dejado mojar el pelo ¿qué se creía esa niñita? En cuanto al anuncio (que no he visto en la tv), por lo que cuentas me parece sencillamente inmoral. Pero claro,si vende... Saludos cordiales.

phoedra dijo...

no sé qué relojes sean... :/
bueno, aunque eso de la mujer violada me gustó, eh?

quiero ser como tú dijo...

Jajaja, antes muerta que despeinada, si señor!